Ulagor Cabezacubo

De Fronteriza
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Historial

Ulagor Cabezacubo es un enano emigrante de la República de Ilundun. El sobrenombre no suele utilizarse en su presencia, pues le resulta ofensivo, prefiriendo el trato de Plutócrata Ulagor. Enriquecido con toda una serie de afortunadas operaciones comerciales, es uno de los ¿hombres? más ricos de Nueva Urren. Los viejos del lugar cuentan que llegó a la ciudad vestido con harapos y portando una extraña Cabeza Parlante Autómata que ahora no muestra a casi nadie. Aunque nadie duda de la inteligencia comercial del enano, se rumorea que consulta con la cabeza sus decisiones más difíciles y que ésta siempre toma la decisión acertada.

Existen asimismo todo tipo de rumores acerca de las razones que le llevaron a exiliarse de la REI, incluyendo el asesinato, la traición suya o de otros, el incesto, la conspiración política o el robo de una Cabeza Parlante Autómata, dado que él evita siempre el escabroso tema de las razones para su migración. Sin embargo, los enanos de la República lo tratan como tratarían a cualquier otro emigrante inmensamente rico: alguien despreciable, pero infinitamente menos despreciable que los humanos, con el que hay que tratar por narices. Otros rumorean que ha venido como un espía de los enanos. Desde luego, tiene mucho comercio con los enanos de Ilundun, pero también con muchos otros pueblos. Además, tiene excelentes relaciones con el Gremio de Navegantes.

La torre y el jardín

Ulagor vive en una torre aparentemente fabricada de hierro, rodeada de un fabuloso jardín al que todos llaman el Bosque de Cristal, construido durante años por expertos de diversas razas, incluyendo la enana, a las órdenes de Ulagor que también ha puesto algo de sus propias manos y grimorios en el empeño. Árboles aparentemente esculpidos en cristal se mezclan con plantas traídas de lugares remotos, mientras que complicadas obras de ingeniería canalizan el agua del río formando vanguardistas fuentes y senderos de agua que asumen formas originales. La energía hidráulica y algunas esencias movilizan toda una serie de autómatas que adornan los canales, las fuentes y los árboles. Pájaros estáticos de metal cantan extrañas canciones en los árboles mientras que falsos jardineros, en realidad autómatas, fingen hacer eternamente el mismo trabajo.

El jardín ha sido motivo de múltiples estudios por parte del Gremio de Navegantes desconociendose las conclusiones de los mismos ya que públicamente no han encontrado explicación alguna. El motivo de los estudios son el extraño tamaño del jardín ya que, desde fuera de sus límites, parece tener no más del tamaño de dos grandes casas de la nobleza pero, una vez dentro, el jardín parece ser sensiblemente más grande o al menos eso es lo que todo visitante claramente precibe.

El jardín en sí está rodeado por un pequeño muro con rejas de poco más de dos metros de alto a través del cual se pueden ver las primeras barreras de setos y árboles y la torre al fondo. Una vez se entra en el mismo, el propio camino que lleva a la torre no lo hace en línea recta e inmediatamente gira y hace perder de vista la verja de entrada. El viajero, según anda por el mismo, queda parcialmente aturdido pues necesita casi diez minutos de paseo para andar los poco más de ochenta metros de jardín que se calculan desde fuera.

Salir del camino es algo peligroso y se sabe de algún visitante ha resultado herido por salirse del mismo. Al parecer las ramas de los árboles de cristal se quiebran de vez en cuando y suelen caer encima de cualquier persona que pase por debajo de ellos. Evidentemente la gente sospecha que los árboles fueron creados para dejar caer sus ramas para dar la bienvenida a los intrusos. Se sabe de algún ladrón que ha resultado muerto o herido a causa de la rotura de una rama de cristal.

Personalidad

Ulagor debe su sobrenombre a su carácter cuadriculado, rígido y estricto. No soporta que las cosas se salgan de los planes previos, que en su caso son lo suficientemente enrevesados como para calcular distintas probabilidades. No es muy ducho en habilidades sociales y parece siempre frío, mecánico, hosco e impersonal, despertando frecuentemente la antipatía. Sin embargo, casi siempre la gente termina haciendo lo que él quiere, tal vez por su tremenda inteligencia racional -que parece sobrehumana-, sus dotes de manipulación y su capacidad para anticiparse a lo que va a suceder. Su talento para los negocios es proverbial.

Rasgos de personalidad:

  • Cuadriculado
  • Serio
  • Estricto
  • Hosco

Una cita: Su petición no puede ser atendida. No está en el catálogo.