Herrero de los Recuerdos

De Fronteriza
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Las madres que quieren asegurarse la obediencia de sus hijos revoltosos, a menudo les cuentan historias sobre lo que les pasará si no se muestran más respetuosos y educados con sus mayores. Muchas de estas historias son inventadas, otras no. Una de las más aterradoras que pueden escuchar los niños es la del Herrero de los Recuerdos, o el Forjador de la Memoria, como también se le conoce. Es posible tener la desgracia de encontrarse con este ser en cualquier lugar de Teshnos, aunque por alguna razón, parece preferir la región cercana a la antigua ciudad de Bruma.

El Herrero es una criatura solitaria. Los pocos individuos que se han cruzado con él, y han sido capaces de contar la experiencia, le describen como una figura desgarbada, vestida con una túnica harapienta, que no deja ver más que su rostro, permanentemente paralizado en una expresión de pesar. No proyecta sombra, ni deja huellas sobre la superficie que pisan sus pies. Lleva consigo una bolsa, que no es más que una manta roída con sus puntas atadas, que contiene sus herramientas, consistentes en talismanes y amuletos de naturaleza incomprensible para todos aquellos que las han visto.

Cuando el Herrero se encuentra con alguien comienza a hacerle con insistencia una serie de preguntas que nunca tienen sentido para su interlocutor, mencionándole nombres de personas y lugares desconocidos. Algunos de estos nombres han sido identificados más adelante como provenientes del pasado lejano de Teshnos, pero el origen de otros sigue siendo un misterio. Algunos dudan de que se refiera siquiera a lugares o personas de Teshnos. La pregunta que más se repite es la que hace referencia a cuál es el estado actual de la "Manufactura de la Serpiente Azul". No se ha encontrado la más mínima referencia sobre qué podría ser esto último.

Después de que, invariablemente, la desdichada persona que se ha encontrado con el Forjador de la Memoria se muestre perpleja ante las preguntas que se le dirigen, el Herrero siempre dice lo mismo: "Quizá lo hayan ocultado dentro de tu cabeza. Tengo que buscarlo". Y es entonces cuando comienza el horror para la desafortunada víctima. Pues el desconocido comienza a hurgar en su mente, haciendo uso de algún tipo de extraña magia. La víctima siente cómo todo el conocimiento que tiene sobre su propia vida es fundido, convertido en una única masa plástica de forma similar al metal sometido a altas temperaturas. Después, es como si el Herrero tamizara esa sustancia, buscando algo que se haya podido resistir a la destrucción de la mente del desgraciado. Por lo visto, jamás ha encontrado lo que quiera que esté buscando, y se marcha abandonando a la víctima. Cuando termina el efecto de lo que ha hecho sobre una mente, esta se "solidifica", pero de una forma completamente desordenada y aleatoria, como el metal fundido al que no se le da forma alguna. Esto puede dar como resultado desde un cambio drástico en los recuerdos y la personalidad del que se lo ha encontrado -y estos cambios raramente son para mejor- hasta una mente completamente destruída, sin esperanza alguna para la víctima, que queda reducida a nada más que una carcasa idiota y babeante.

El origen del Herrero es incierto. Hay muchas historias y teorías que tratan de explicar su existencia. La mayoría no son más que leyendas populares, que suelen basarse en la idea de que está sufriendo algún tipo de castigo impuesto por los dioses, debido a algún horrible crimen. Condenado a buscar eternamente algo -las historias varían en este punto, puede ser su nombre, o su felicidad perdida, o alguna otra cosa- no hallará descanso hasta que lo encuentre.

Pero aquellos que han estudiado el fenómeno saben que no hay nada que fundamente estas historias. Lo único cierto sobre lo que se sabe del Herrero de los Recuerdos es que no se sabe nada a ciencia cierta.

Hace años, cuando no era más que un cachorro inexperto, E'Dahssuk se encontró cara a cara con el Herrero de los Recuerdos. Quizá fue su mente inhumana y semidivina, pero el hijo del Rey Mono no pareció afectado por aquello que el Forjador de la Memoria hace en las mentes de aquellos con los que se encuentra. No obstante, éste último también parecía inmune a la magia de E'Dahssuk, igual que a sus armas. Cansado por lo inútil de todo aquello, el héroe se marchó de allí, aunque antes pudo cambiar unas cuantas palabras con la criatura. No ha hablado a nadie de lo que le dijo el Herrero, tal vez porque a alguien de la naturaleza de E'Dahssuk no le importe lo más mínimo tales cosas.