Guerreros del Arco Iris

De Fronteriza
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Los Guerreros del Arco Iris es una fiesta teshnana que celebra la llegada de la época de lluvias.

Integrada dentro del calendario festivo de Somash, aunque no relacionada directamente con ningún culto. Según Dasotaa el Sabio los Guerreros del Arco Iris serían la pervivencia de un culto animista de una supuesta cultura matriarcal anterior a la hegemonía solar en Teshnos. Por supuesto, tal teoría es rechazada de plano por el resto de filósofos.

La fiesta de los Guerreros del Arco Iris se empieza a preparar cuando está acabando la Estación Oscura y se celebra en las calles de las ciudades y pueblos teshnanos al día siguiente de producirse la primera lluvia. Así pues, no hay fecha fija ni siquiera se celebra a la par en las diversas villas.

A continuación se describe cómo se festejaban los Guerreros del Arco Iris en la pequeña ciudad de Bruma:

En la plaza mayor se reunían los habitantes para esperar la llegada de los Guerreros. Estos eran anunciados por una comitiva de músicos con un farolero del color adecuado. Cada grupo de músicos tocaba un mismo tipo de instrumento y vestían una túnica que les cubría de la cabeza a los pies, además de un sombrero de ala ancha, todo ello del color que precedían.

Por orden de aparición llegaban con sus músicos: El guerrero rojo (tamboril), el naranja (caramillo), el amarillo (campana), el verde (cornamusa), el cian (pandero), el azul (sitar), y el violeta (rascador, dos cañas de bambú con muescas que se rascan entre sí).

Los músicos abrían paso al guerrero del color indicado, el cual caminaba sobre unos zancos de poco más de un metro de altura. El guerrero vestía pantalones de pernera estrecha hasta la rodilla y calcetines altos veteados de su color, camisa blanca y chaleco del color correspondiente. En la mano llevaban un bastón para el baile.

El público hacía un amplio círculo para dejar a los Guerreros bailar. Los músicos se colocaban a un lado e iban añadiendo sus instrumentos a medida que llegaban más grupos de colores entretejiendo una melodía in crescendo. A su vez, los Guerreros esperaban en el centro del círculo a que estuvieran en la plaza los siete colores.

Una vez estaban todos y a un son específico de los músicos, los Guerreros del Arco Iris empezaban una coreografía que simulaba un combate con bastones. Este pelea no tenía una duración determinada, ni tampoco unos vencedores ya establecidos. Eso era algo que se dejaba al albur de los jóvenes del pueblo que representaban ese papel.

De uno en uno, los Guerreros del Arco Iris saltaban de sus zancos y se estiraban en el suelo simulando su derrota, hasta que sólo quedaban dos y estos caían al unísono. Era entonces cuando llegaban corriendo un grupo de chicas jóvenes vestidas de blanco que les cubrían con una sábana blanca. En ese momento los músicos pasaban a tocar otra melodía, ésta de carácter festivo, y se acababa la celebración de los Guerreros del Arco Iris.