Categoría:Adiós a vormain

De Fronteriza
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Introducción

Sabed que nos hayamos en la tierra de Vormain, en la [[:Category::Isla de Kaishen|Isla de Kaishen]], una de las mas occidentales del Imperio del Mikado, el emperador. Por mas de mil años ninguno de los descendientes de Valzain ha demostrado fuerza suficiente para ser digno del trono, y asi, aunque su estirpe no se ha extinguido y aun gobierna desde la Isla de Edomiyo, solo lo hace de nombre. Han sido dictadores militares, los shogun, los que han gobernado desde entonces, pero tambien su poder se fue debilitando. El bloqueo, al aislar las islas entre si, acabo con los ultimos restos del poder del Mikado o del Shogun. En su lugar los grandes señores feudales, los daimyos ocuparon su lugar. Pero en el rigido sistema social y religioso de Vormain, el simple exito en la batalla no daba derecho ni legitimidad a un daimio para gobernar, asi que incluso cuando uno de ellos conseguia convertirse en el amo y señor en una isla, su gobierno no perduraba.

Esta era la situacion cuando se rompio el Bloqueo. Nadie esta seguro sobre si fueron mercaderes de las Islas Orientales o de Kralorela los que lo hicieron, pero alguien lo hizo sin duda. En cuanto se supo la noticia, todos los daimios y el supuesto Shogun, Kataga Yumi, se pusieron a construir flotas lo mas rapidamente posible y en medio de su apresuramiento se arrojaron en los brazos del voraz dios Tsankh.

Si alguna vez alguien os dice que los dioses no pueden cambiar, reiros de el a la cara. Tsankh era ya un dios terrible antes del bloqueo, pero los siglos de privacion de adoracion y sacrificios lo habian vuelto aun mas voraz de lo que ninguna leyenda recordaba. La sangre corrio por los altares en todo Vormain, reconstruidos a toda prisa o levantados de la nada a mayor gloria del dios-barracuda. Las flotas levantadas a toda velocidad no duraron demasiado, muchos de los barcos no aguantaron ni unas horas en el mar antes de que las vias de agua los hicieran zozobrar, y los pocos barcos que se mantuvieron a flote pronto se hundieron unos a otros. Sin embargo algo quedo claro. Nadie tenia la fuerza para reunificar el Imperio. No la degradada estirpe de Valzain, ni los decadentes shogun Kataga, ni los daimyos. Vormain era un pais empobrecido y debilitado que aun deberia sufrir mucho tiempo antes de volver a ser lo que era.

Los wako, los piratas, los seguidores de Tsankh se convirtieron en el simbolo de esta nueva era, a la que los historiadores de la corte imperial, en la lejana capital de Hinara llaman de la Desunion. Gracias a Tsankh y a la pirateria, simples heimin se han convertido en samuráis y hasta en daimios. Asi lo hicieron los Akechi.

Cuando Akechi Shingen cayo en desgracia con su señor, Mori Terumoto, supo que a la larga solo le quedarian dos caminos: la muerte o el exilio. Muchos eran los que odiaban a los señores wako de Harima, y que enseguida se unieron a las banderas de Terumoto. Sin embargo actuo como si hubiera alguna esperanza y envio sus tropas a enfrentarse con las de su daimyo en Okobe. Cuando le llegaron las noticias de su inevitable derrota, puso en marcha sus planes. Se iria, pero no lo haria solo. Marcharia hacia el dominio de su pariente Anawa Kanshei, que se habia convertido en “Exarca de las Flotas Foraneas y de la Isla de Zom-an” del “Muy exaltado y augusto Godunya, Dragon viviente y Poder encarnado, Señor de las nueve provincias de Kralorela”. Con el irian sus parientes y sirvientes. Asi que prepara toda su flota wako y cuanto navio de alta mar pudo encontrar y se preparo para la huida.

Pero los Mori tenian sus propias flotas, era necesario idear una estratagema que los despistara. Asi que Shingen hizo que todo se preparase de forma que parecia que se preparaba para un largo asedio en su shiro (castillo), cerca de la aldea de Nobuta. Pero era un ardid, los pertrechos y personas que parecian ir destinados a los almacenes del castillo iban a las bodegas de los juncos casi inmediatemente despues de cruzar las puertas del castillo. Los ninjas al servicio de los Akechi se encargaron de que los espias enemigos no descubrieran nada y los Kami del castillo impidieron indagar por metodos magicos. El secreto estaba asegurado, pero para que la ilusion perdurase hacia falta algo mas. 100 hombres quedarian atrás para dar la impresión, mientras fuese posible, de que el castillo seguia ocupado, se colocarian maniquies en los puestos de guardia, para que pareciese que todo la fortaleza estaba esta en pie de guerra.

Cuando la verdad sea revelada y solo entonces, esos cien fieles podran huir en un junco oculto en los acantilados tras el castillo. Para seguir despistando en lo posible a los Mori, el buque se dirigira hacia el sur, hacia las Islas Orientales, en vez de dirigirse hacia el oeste, hacia Kralorela.


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