Cantores ciegos

De Fronteriza
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En el país de Ederlen se llama Cantores Ciegos a los músicos y poetas callejeros que se ganan la vida cantando y declamando por las esquinas, en las plazas de los pueblos o en las tabernas. Puesto que esta actividad no es muy lucrativa, complementan los ingresos ejerciendo de buhoneros, practicando la mendicidad, e incluso llegando a cometer pequeños hurtos; muchos de ellos llevan una vida errante por los caminos, aunque hay algunos que tienen un territorio bastante marcado. Muchos de ellos son ciegos o tienen alguna minusvalía (por ejemplo, cojera) que los hace poco aptos para el duro trabajo de los campesinos y los obliga a llevar una vida de cierta pobreza, pero el nombre no implica que los cantores sean necesariamente ciegos. Algunos nobles, sabios y burgueses admiran el trabajo de los cantores en secreto o incluso públicamente, pero de manera oficiosa; no obstante, oficialmente su música se considera zafia, obscena y sumamente vulgar, de manera que nunca se los paga para participar en las fiestas de la buena sociedad.


El espectáculo más habitual de los cantores ciegos es lo que ellos llaman el Repertorio, un fondo gigantesco de poesía lírica, épica, satírica y canciones populares aprendida de memoria, que cantan acompañándose del sonido de un bastón que llaman el Cálamo, porque dicen que con él escriben sus historias. Para momentos especiales reservan las Daimónidas, rimas improvisadas, supuestamente inspiradas mágicamente, que suelen referirse a acontecimientos muy modernos, o incluso a cosas que están sucediendo mientras se declama, manteniendo una ingeniosa conversación con el auditorio o respondiendo a sus preguntas; esta exhibición de ingenio es muy admirada por el populacho y no se considera nada deshonroso, sino casi todo lo contrario, ser insultado por el cantor ciego en el curso de un espectáculo (sólo los extranjeros se ofenden con ello); por el contexto se sobreentiende que todo es broma y no tiene por qué ser verdad. El espectáculo preferido suelen ser las Batallas, con las que dos cantores ciegos compiten insultándose entre sí por el favor del populacho; en la práctica, la mayoría de los cantores se toman esto con una rivalidad amistosa, deportiva, a pesar de la virulencia de sus imprecaciones cuando actúan.


Es frecuente que muchas Daimónidas se refieran a la situación política actual o satiricen acerca de algún personaje público impopular. Rara vez se ha perseguido a los cantores ciegos por esto y no sólo por el contexto "amistoso" de las Daimónidas, sino porque éstas generalmente no están destinadas a "crear opinión" o generar descontento, sino más bien a decirle al populacho, de un modo ingenioso lo que ya previamente "sabía" y quería oir. Si un dirigente se preocupa por tener espías en los corrillos no es tanto para ajusticiar al cantor, como para tener una manifestación clara de lo que piensa la gente de él. Dicho esto, ha habido caso de agitadores cantores que han sido severamente castigados por los poderosos, especialmente a partir de la generalización de la leyenda del Marqués de Andrajosa, que ha atemorizado a algunos nobles crédulos.


Los cantores ciegos tienen una extraña organización anárquica e informal, que se rige por una serie de tradiciones y códigos muy complejos, pero bastante flexibles. En la práctica es muy frecuente que se comuniquen informaciones relevantes o que exista una cierta jerarquía de status entre ellos. Llaman a esta forma de organizarse el gremio de cantores ciegos, aunque en puridad no exista tal cosa. La mayoría de los cantores no tiene tiempo ni dinero para llevar una vida religiosa adecuada, de manera que suelen practicar una forma de magia común conocida como "Los Trucos del Tío Flavio".


  • Una expresión: Seguro que esto sale en las daimónidas.- Se usa para señalar que un determinado asunto no va a quedar en secreto, sino que lo va a conocer todo el mundo (y, normalmente tiene un matiz de que va a ser objeto de cotilleo).