Axucory

De Fronteriza
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Axucory, nació en el seno del clan Temoro de los Dothrakis. Su padre, un hermano de sangre del Khal, fue un valiente guerrero admirado por su valentía y lealtad al Khal. Su padre se encargó de adiestrarle con dureza y alta exigencia para que llegara a convertirse en un guerrero del que sentirse orgulloso. Entre otras enseñanzas, le transmitió su estilo de combate con dos Arakhs y a realizar pericias a caballo.

Era feliz, hasta que sucedió lo inevitable: tras una escaramuza por unos pastos con unos dothrakis del Khal Mungdu, se declaró la guerra entre ambos clanes. Tras varias escaramuzas, sucedió el gran combate. Luchamos con valentía, pero su número era superior, al igual que la estrategia de Mundgdu. Yo hice lo que pude, seguí las ordenes de mi padre y cubrí con mi arco. Creo que llegué a abatir a algún enemigo, pero era tal confusión, que no puedo estar seguro. Lo que observé con claridad fue como mi padre, tras derrotar con su baile de Arakhs, a una docena de enemigos, fue atravesado por la lanza de Khal Mungdu, que penetró por su espalda y apareció en su pecho. Nada pudo hacer para evitarlo, yo corrí en su ayuda, pero algo me golpeó en la cabeza que me dejó inconsciente. Desperté maniatado, junto a los supervivientes de nuestro clan, casi todo niños y jóvenes, con el destino humillante de la esclavitud. Escuchamos con resignación e impotencia, como forzaban a nuestras mujeres, pues es costumbre Dothraki premiar así a los guerreros vencedores. Un premio justo pero doloroso, que nos hizo desear la muerte.

No obstante, asumí el vergonzoso destino, con al esperanza de que llegaría el día de mi venganza: desafiaría al Khal Mungdu en combate a muerte, y acabaría con él. Pero no debía de precipitarme, esperaría con frialdad, hasta que llegara el momento apropiado. Para ello tenía que esforzarme en ocultar mis sentimientos de venganza, sin relevarlos a nadie, ni siquiera a mis amigos más allegados, además para vencer al Khal debía convertirme en el mejor Guerrero posible, y eso requería tiempo.

Y poco a poco lo voy consiguiendo, al principio estaba considerado como un poco más que un esclavo, pero con el tiempo, gracias a mis cualidades, demostré mi utilidad, hasta prácticamente convertirme en un miembro más del clan, aunque gente maliciosa y envidiosa del clan, aún se burlan de mí, reprochándome mi procedencia.

Pero una nueva amenaza se cierne sobre el Mar Dothraki, en mi interior siento una llamada de alarma e intranquilidad, que me dice que hay que reaccionar. Nadie parece darse cuenta de la gravedad de la amenaza, salvo nuestro compañero Ikayi. El ejército de los Jinetes Pálidos avanzan y si no se pone remedio a tiempo, quizá sea demasiado tarde....